Desde hace mucho
tiempo, en la vida temprana de niños y niñas han estado presentes los cuentos
infantiles, los cuales son contados principalmente por las familias y ahora
introducidos en la escuela. Se trata de instrumentos que socializan, inculcan
ideas, creencias, valores sociales, expectativas, necesidades, ofrecen modelos
de actuación, enseñan a solucionar conflictos, esbozan un mundo mágico y
proporcionan una fuente de imaginación y creación. También, son fuentes de
conocimiento que aportan a los niños saberes de carácter tanto cultural como
funcional, es decir, con una utilidad.
Debemos tener en cuenta
por tanto la influencia de estos recursos como una fuente de influencia clave
para los niños y niñas que lo reciban.
Determinados cuentos y
siendo la mayoría de ellos transmitidos de generación en generación desde hace
mucho tiempo atrás, poseen rasgos de naturaleza sexista, con características que
no concuerdan hoy día con el concepto que tenemos de igualdad en todos los
sentidos de la palabra.
Es
muy importante, no obstante, tener en consideración que las bases para la
construcción de cuentos exentos de valores sexistas será un planteamiento
basado en la coeducación, el cual se define como un proceso implantado en las
escuelas fundamentado en un proyecto de paz, igualdad y justicia para lograr
una sociedad más equitativa y con el fin de que todas las personas tengan la
misma oportunidad de desarrollar sus capacidades sin importar la condición de
sexo.

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