En
muchas ocasiones, recurrimos a los cuentos con muchos objetivos, es decir, en
su mayoría se trata de entretener a los niños, relajarlos en el momento de irse
a dormir, como condicionante para que estos realicen una tarea a cambio que no
les gusta y que sin embargo tienen el deber de hacer, etc. Pero detrás de todo
ello, se encuentran aquellos valores más implícitos, aquellos que transmiten de
forma sutil, comportamientos que van a determinar en gran medida la
personalidad del niño o niña.
En
primer lugar, si nos centramos en el análisis de los personajes podemos
observar los siguientes aspectos:
ü Comprobar
quiénes son los protagonistas de la historia, si son hombres o mujeres.
ü Recuento
del número de personajes masculinos y femeninos.
ü Reconocimiento
del prestigio de personajes masculinos y femeninos.
ü Qué
sexo se encarga de realizar las tareas domésticas.
ü Qué
sexo se encarga de realizar las tareas fuera de casa.
ü ¿A
qué sexo se le atribuye valores tales como la valentía, la responsabilidad, la
toma de decisiones, la ambición, el éxito, etc.?.
ü ¿A
qué sexo se le atribuye sentimientos tales como el miedo, la tristeza, el
cuidado de los demás, emotividad, delicadeza, ternura, etc.?.
ü ¿A
qué sexo pertenece la actividad?, ¿y la pasividad?.
ü ¿Cuáles
son las características físicas del sexo femenino? ¿Cobran tanta importancia
como en el género masculino?.
En
segundo lugar, si atendemos a los atributos de los objetos podemos destacar:
ü El
atuendo de cocina y limpieza es exclusivo del género femenino.
ü Los
objetos de trabajo como ordenadores, maletines, carpetas..., son exclusivos del
género masculino.
Con
esto llegamos a la conclusión de que podemos seguir analizando variedad de indicadores
los cuales nos informan sobre si el cuento que estamos leyendo a los niños y
niñas tiene posibilidades de caer en el sexismo.
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