Los juegos educativos están pensados para que los
niños y niñas obtengan un aprendizaje por medio de la diversión y la actividad
lúdica, se trata por tanto de uno de los objetivos externos que se proponen los
profesores para conseguir que se aprendan los contenidos de manera más dinámica
y divertida para ellos.
Es entonces cuando nos planteamos la pregunta, ¿es
oportuno considerar este tipo de recurso educativo para la adquisición de
conocimientos y como un posible agente socializador?, ¿corremos el riesgo de
que los niños remplacen los juegos tradicionales por los novedosos y atrayentes
juegos educativos?.
Respondiendo a la primera cuestión, es indudable que
su respuesta es positiva. Los juegos educativos forman parte del amplio abanico
que conforman las tics y como herramienta educativa, debemos pensar en un uso
responsable y provechoso. Es considerable que el papel del profesor en esta
difícil tarea sea la de ofrecer diversas
alternativas entre las cuales poder elegir y enseñar que al igual que otros
recursos, son una medida complementaria y en ningún caso sustitutiva de lo
demás.
"Los juegos de ordenador integrados en la
planificación educativa, son un material muy adecuado para crear situaciones de
aprendizaje constructivo y significativo". (Gros Salvat, 1998).
Si nos centramos en responder ahora la segunda
cuestión que planteamos anteriormente, es posible que si no se educa en valores
o que si estos presentan carencias importantes en sus fundamentos, los juegos
educativos remplacen en su totalidad en futuro no muy lejano a los juegos más
tradicionales y populares que se han ido transmitiendo de generación en
generación.
Es por tanto, que un aspecto conduce al otro, y debemos entender
entonces que la base de todo se encuentra en una buena educación en valores,
tarea difícil de realizar y mantener por la que atraviesa nuestra sociedad hoy
en día.
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