El
uso de las tan conocidas hoy en día de las Tic (Tecnologías de la información y
de la comunicación), se han convertido en nuestros tiempos en una herramienta
verdaderamente importante en el campo de la educación, hasta tal punto, que
podemos e incluso debemos incluirlas en la programación docente como un recurso
en sí mismo.
Es
por ello, que es de suma relevancia destacar algunos de los cambios que se
producen a la hora de enfrentarnos al proceso de enseñanza-aprendizaje que se
inicia sobre todo en el ámbito formal escolar.
En
primer lugar, se producen cambios en el ámbito de la organización escolar que
se lleva a cabo en el centro educativo, más en concreto, en el almacenamiento
de datos y archivos.
Haciendo
referencia a la segunda cuestión, podemos destacar la planificación de la
enseñanza dentro del aula, es decir, aquí se pueden observar los aspectos
referentes a la programación de los contenidos, objetivos, actividades y
evaluación, siendo esta última tanto del alumnado como del profesorado y los
demás órganos de la comunidad educativa.
En
tercer lugar se acentúa aquellos procesos que tienen lugar con el aprendizaje
directo del alumnado, como por ejemplo lo pueden ser las actividades que se
lleven a cabo y los procedimientos que se empleen para que indicadores tales
como la motivación, el interés y las interacciones entre los propios alumnos y
alumnas o de estos con el profesorado sean de calidad.
Por
último, se enfatiza la actuación docente en cuanto a la formación que este
posee y el planteamiento de una posible renovación de contenidos e información
para la mejora del aprendizaje, el trabajo de carácter cooperativo y
participativo de estos con otros profesores del centro y el trabajo conjunto
con la familias, etc.
Son
en estos campos en los que el uso de las tic se hace más presente y cobra por
tanto mayor relevancia a la hora de marcar las pautas para garantizar un mejor
aprendizaje por parte del alumnado y la formación pedagógica del profesorado.

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